
De modo que hay tres docenas y un cero. El cero es el número que se reserva la casa. Si sale, no paga a nadie que haya apostado a docenas. Cuando el jugador acierte una docena, el casino le pagará $2 además de lo apostado. Las chances que ofrecen las docenas serán de 2:1.
- 2 representa las docenas a las que no apuesta.
- 1 representa la docena a la que apuesta.
- 3 es el número total de posibilidades: las tres docenas.
Las chances que ofrece el casino son de 2:1. Dos por cada unidad de apuesta acertada. Para simplificar el análisis, no incluimos el cero. Con el cero incluido, se obtiene el verdadero valor de las chances de ganar que es de 2,08:1. Por otro lado, el cero es el número para la casa en los casinos del mundo. No en todos, hay algunos más codiciosos que tienen un doble cero.
Parece una propuesta razonable. Asistimos durante un período de tiempo a las alternativas de juego. En resumidas cuentas, sucede algo parecido a lo que acontecía en el juego de las caras y cecas; a chances iguales, expectativa de equilibrio en el largo plazo. Sin embargo, sospechamos a esta altura de los acontecimientos, que ese 2,7% que representa el cero para el casino terminará por doblegar a cualquier jugador que se le ponga en frente. Cuestión de tiempo.


