¡Eso significa que aunque salga el 6 y gane, estará perdiendo! La decisión de jugar así es lo incorrecto de su proceder.
Levantamos la vista. El demonio también observa el juego. Fugaz mente, advertimos en su rostro lo que nos parece una sonrisa de burlona satisfacción.
Tercer nivel: la ruleta
Con la cola entre las patas -estos demonios portan colas-, acompañamos a nuestro nuevo amigo. Hemos hecho muchos amigos últimamente.
Revisa sus arcas: ha perdido, pero todavía le quedan municiones. Finalmente, se decide por ingresar en la sala del tercer nivel. En este nivel, se juega a la ruleta.
-En la ruleta acostumbro probar suerte en las docenas -nos dice.
Como ha despertado en nosotros cierta simpatía, le damos nuestra opinión y algunas conclusiones acerca de lo ocurrido en el juego de dados. Refuerza con movimientos afirmativos de su cabeza a cada uno de los comentarios que le ofrecemos o los intercala con palabras sueltas como: “Claro, claro, qué interesante”.
Cuando comienza a apostar, nos hacemos prudentemente a un lado. En la ruleta hay 36 números y el cero. Dieciséis son de color rojo y dieciséis de color negro. El cero es verde.


